
Tras el éxodo del Banco de Sabadel y CajaBank (la Caja que dió trabajo a la Infanta Cristina) continúa la fuga de las grandes empresas con sede en Cataluña hacia el resto de España.
Port Aventura, por ejemplo, ha decidido trasladarse al Valle de los Caídos para que sus visitantes se lo pasen de muerte.
La central nuclear de Ascó también ha elegido Madrid, en las orillas del Manzanares.