
En tiempos de crisis la Ayuso se une a la campaña de reciclaje, nada más y nada menos que una escultura carísima que el ayuntamiento compró y tenía en un almacén llena de polvo, vete tú a saber por qué, una composición poética que refleja un fantasma saliendo de un pedazo de mierda, a lo mejor es una metáfora de como ha salido el fantasma del Covid-19 de la mierda de mundo en donde vivimos, o de la caótica forma de llevar el tema del confinamiento en la comunidad autonómica de Madrid y la aparición de los fantasmas del franquismo con cazuelas a protestar por las calles. Un dinero público que desapareció encerrado y que ha vuelto en forma de una escultura dedicada a los muertos del Covid-19, hecha por un escultor futurista que ya tenía en mente la situación actual en que nos encontramos.



